Habló al Movimiento por la vida durante la presentación de «¿Dios existe?» en Trento
Sarah, contra la ética globalista: «No podemos dejar que los poderosos nos dicten agendas inhumanas»

El cardenal Sarah, durante una de las presentaciones de su último libro, "¿Dios existe?".
El pasado 31 de mayo, el cardenal Robert Sarah fue invitado por el Movimiento por la vida de Trento (Italia) para presentar su último libro, ¿Dios existe? El evento tuvo lugar en el aula magna del Arzobispado de Trento, poco después de que Sarah haya sido nombrado enviado especial por el Papa León de cara a la celebración del 400 aniversario de las apariciones de Santa Ana al campesino Yvon Nicolazic. Se llevarán a cabo los días 25 y 26 de julio en el Santuario de Sainte-Anne-d’Auray.
Contra las agendas de los poderosos
El cardenal comenzó su discurso con un llamado a la Iglesia a “redescubrir su doctrina y permanecer fiel a ella”, pero también a defender la sacralidad de la vida, recordando que “no podemos seguir permitiendo que los poderosos del mundo dicten agendas inhumanas”.
Hablando de algunas de estas corrientes y agendas, Sarah llamó a los asistentes a “ser cautelosos ante la nueva ética globalista de la ONU”, pero también ante la ideología de género y su “continua promoción”, argumentando que “no tiene sentido mutilar inútilmente un cuerpo creado por Dios”.
Quienes gobiernan hoy en Occidente desconocen lo que es una familia, lo que es un niño, dijo en referencia a la declaración del aborto como derecho constitucional o la promoción del llamado matrimonio homosexual en Francia, Bélgica o Países Bajos. “La llama del cristianismo se está extinguiendo en Occidente porque dependemos de la voluntad de estos países”.
Con los postulados globalistas rodeando todo su discurso, el cardenal invitó a la Iglesia a afrontarlos anclada en su doctrina en lugar de cambiándola.
“El cambio climático, la democracia, la acogida de los migrantes, la paz, la libertad… Son temas importantes. Pero debemos preguntarnos si éste es realmente el mandato que Cristo confió a la Iglesia”, continuó el cardenal. En torno a estos temas, subrayó que “la Iglesia no debe cambiar sus enseñanzas”, ni tampoco “convertirse en una sociedad humana que hable un lenguaje mediático”.
Una actitud que podría tener consecuencias nefastas de cara a la evangelización, pues “una Iglesia así no interesa a nadie”.
"Debemos redescubrir la sacralidad, no inventar nada"
Frente a la tentación del cambio en la doctrina o en las enseñanzas, el cardenal llamó a poner en valor un legado de la Iglesia que no puede desperdiciarse.
“Debemos redescubrir cómo celebrar la Eucaristía con sacralidad, necesitamos fieles que no vean la Santa Misa como una simple manifestación cultural o una asamblea en la que celebrarse a sí mismos. No hay necesidad de nuevas corrientes ni innovaciones, no hay necesidad de inventar nada, lo que se necesita es una doctrina capaz de crecer y desarrollarse orgánicamente como un niño en el vientre de su madre. El cristianismo es el camino”, remarcó.
África, luz para el mundo frente a Occidente
El cardenal guineano se refirió por último a su África natal, rescatando las palabras con las que Pablo VI se refirió a “la nueva patria de Cristo”.
“Y no lo dijo a los periodistas, sino durante la liturgia”, concluyó el cardenal. “Su esperanza era que el catolicismo renaciera en este continente. África para mí es una madre y nadie puede vivir sin su madre: todos debemos amarla y rezar para que la Iglesia, en África, sea una luz para el mundo en estos tiempos difíciles en los que Occidente, al destruir la familia, está destruyendo la sociedad”.