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Ni nacerán ni morirán

Recordemos que el ateísmo moderno se constituye en humanismo absoluto, con la pretensión de ser el único verdadero y para el cual el humanismo cristiano no es sino objeto de burla (De Lubac). El hombre elimina a Dios para quedar en posesión de la grandeza humana.
Cardenal Ricardo Mª Carles

Hoy vamos a utilizar la ironía, marcada por el dolor, para subrayar lo que se nos quiere presentar como habitual y deseablemente creciente en nuestra cultura. El origen de todo está en que, prescindiendo de la trascendencia, el problema de la dignidad el hombre y de los Derechos Humanos no tiene solución. En el juicio: «Toda persona tiene valor absoluto», la conexión entre el sujeto y el predicado es ininteligible sin pasar por Dios; y, para ser más precisos, sin pasar por el Dios cristiano, revelado por Jesucristo. Sólo así podemos afirmar que, como seres humanos, no somos cosas, ni medios, sino fines en sí mismos, porque poseemos dignidad. Suelo repetir que, más exacto que «tener dignidad», es decir que la persona «es dignidad», porque se nos puede quitar lo que tenemos, pero no lo que somos.

Recordemos que el ateísmo moderno se constituye en humanismo absoluto, con la pretensión de ser el único verdadero y para el cual el humanismo cristiano no es sino objeto de burla (De Lubac). El hombre elimina a Dios para quedar en posesión de la grandeza humana. Es un auténtico salto al vacío, por el que la persona pasa de las manos de Dios a las manos del hombre, que no tiene referencia, ni criterio que no sea su propia voluntad.

Pensemos que los 100.000 abortos en un año espantan a muchas conciencias. Mas a otras no les parece una cifra escandalosa. Se habla de nuevas normas que permitirán el aborto por razones económicas. Muchos miles más no llegarán a nacer. De otra parte, se insiste en la aplicación de la «muerte digna» -otro eufemismo- para no hablar de «dar muerte» a un enfermo. Si sigue creciendo el número de unas y otras muertes, puede afirmarse que muchos seres humanos ni nacerán ni morirán; se les quitará la vida.

Cardenal Ricard Mª. Carles

Comentarios de los lectores
Enviado por José el 25 Julio 2008 - 9:13am.

El aborto, es un crímen atroz y deleznable porque priva de la vida a un nuevo ser; que tiene todo el derecho a nacer, como su madre, que lo aborta. Es un asesinato horrendo, porque es, con las personas más inocentes. Por eso esta sociedad se regenerará cuándo desaparezca de las leyes el aborto. Muchas gracias.

Enviado por ricardo el 20 Julio 2008 - 7:09pm.

No nacen, y en efecto no mueren con derecho a esquela. Mueren si, y Dios quiera que estén en su gloria.

Los que mueren, mas que los niños asesinados, son sus padres y algun familiar. (Y pueden ser mas de 300.000 al año)
A partir de ese momento las voces del no nacido, les resonarán en silencio, durante mucho tiempo. Llegarán a desear tener una tumba blanca donde ir a llorarles y dejarles flores, pero ni eso les quedará.

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