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Espa帽a descarrila con los masones al mando (II)

Las medidas represivas fernandinas, llamadas purificaciones, no evitaron que renaciera el golpismo, sino al contrario, lo avivaron, apoyado siempre en las tramas secretas.... Pero lo que vino despu茅s todav铆a fue m谩s calamitoso, con la venerable fraternidad siempre en primera l铆nea de fuego
Vicente Alejandro Guillam贸n

El desbarajuste espa帽ol del trienio constitucional fomentado por las logias, alarm贸 a Europa, temerosa de que semejante desmadre se propagase al continente. Con esa alarma, el Congreso de Verno (30-X-1822), acord贸 intervenir en Espa帽a. Para ello suscribieron un acuerdo secreto las grandes potencias continentales de la 茅poca: Rusia, Austria, Prusia y Francia, encargando a esta 煤ltima, por razones de vecindad, el env铆o de un cuerpo expedicionario para restablecer el orden y el absolutismo. El 7 de abril de 1823 cruzaban el Bidasoa, bajo el mando del duque de Angulema, los llamados "Cien mil hijos de San Luis", que avanzaron hacia el sur como si se tratara de un paseo militar. S贸lo Espoz y Mina, capit谩n general de Catalu帽a, ofreci贸 alguna resistencia, pero bloqueado en Barcelona, huy贸 a Inglaterra, como otros muchos masones, donde hallaron refugio y protecci贸n "fraterna" en el gobierno "tory" del duque de Wellington, tambi茅n cofrade. Fernando VII, repuesto en su trono desp贸tico, emprendi贸 una represi贸n inclemente contra los hijos de la Viuda y de cuantos consideraba enemigos de su poder.

Las medidas represivas fernandinas, llamadas purificaciones, no evitaron que renaciera el golpismo, sino al contrario, lo avivaron, apoyado siempre en las tramas secretas. La primera intentona antiabsolutista de la "ominosa d茅cada" corri贸 a cargo de los hermanos Fern谩ndez Baz谩n -Antonio, coronel, y Juan-, que al frente de una exigua fuerza de sesenta hombres, llegaron por mar e intentaron desembarcar en Guardamar (Alicante), la noche del 18 al 19 de febrero de 1826. Sorprendidos por las tropas realistas, se dieron a la fuga, pero capturados seguidamente, fueron ejecutados.

La revoluci贸n de julio de 1830 depuso en Francia al Borb贸n Carlos X, y en su lugar entroniz贸 a Luis Felipe de Orleans, mas贸n, hijo de "Felipe Igualdad", que aparte de otras medidas "liberales", impuso el laicismo de Estado. Los enmandilados espa帽oles refugiados en Londres se trasladaron sin p茅rdida de tiempo a Francia, y sin p茅rdida de tiempo se pusieron manos a la obra de conspirar a destajo. Inici贸 la nueva serie golpista el coronel navarro, Joaqu铆n de Pablo, (a) "Chapalangarra", tipo exc茅ntrico y desmedido, "ignorante y apasionado" lo llama Alcal谩 Galiano, que pretendi贸 entrar por los montes de Navarra con un pu帽ado de adictos, para "levantar en armas a los espa帽oles contra la opresi贸n absolutista". Los avisados del otro bando recibieron a los excursionista con las atenciones de ordenanza. "Chapalangarra" result贸 herido y a continuaci贸n fusilado con varios de los suyos. A煤n m谩s rocambolesca, disparatada y tr谩gica fue la aventura del general Jos茅 Mar铆a Torrijos, comunero. Tras una intentona fallida (20-I-1831) de desembarcar en Algeciras partiendo de Gibraltar, lo intent贸 de nuevo a finales de noviembre de ese mismo a帽o por la zona de M谩laga. Atacada su embarcaci贸n por el guardacostas Neptuno, oblig贸 a los expedicionarios a desembarcar precipitadamente en la playa de Fuengirola, donde fueron hechos prisioneros Torrijos y la mayor铆a de sus acompa帽antes, entre los que figuraban ilustres personajes del trienio constitucional (Francisco Fern谩ndez Golf铆n, ministro de la Guerra; Flores Calder贸n, presidente de las Cortes; Salvador Manzanares, ministro de la Gobernaci贸n; el coronel de artiller铆a, Ignacio L贸pez Pinto, etc.), fusilados todos ellos el 11 de diciembre de 1831. Una v铆ctima "colateral", como se dir铆a ahora, de aquel drama, fue la granadina Marianita Pineda, sorprendida bordando, con otra mujeres, un bandera bicolor con el lema "Ley, libertad e igualdad". Condenada a muerte "por su exaltada adhesi贸n al sistema constitucional revolucionario y por su relacion y contacto con los anarquistas expatriados en Gibraltar", fue ejecutada el 26 de mayo de 1831.

Hubo otras maniobras de invasi贸n peninsular, pero su descripci贸n con alg煤n detalle dar铆a para mucho m谩s de un simple art铆culo. Cito 煤nicamente los nombres de sus "caudillo": el coronel Francisco Vald茅s, que deb铆a completar por el Norte la operaci贸n de Torrijos; Espoz y Mina, que pretend铆a apoyar a Vald茅s, y Evaristo San Miguel, que quiso penetrar por el Pirineo catal谩n. Finalmente, los exiliados, divididos en parcialidades que se odiaban entre s铆 casi tanto como aborrec铆an a los absolutistas, vencidos, desmoralizados, incluso rechazados por la poblaci贸n, dejaron de ser un peligro o una esperanza para nadie. As铆 termin贸, con mucha m谩s pena que gloria, el idealismo constitucional y hasta la misma Constituci贸n del a帽o Doce.

La enfermedad y muerte de Fernando VII (28-IX-1833), fue accidentada a efectos sucesorios, como accidentado, bronco y pendular hab铆a sido su reinado. Su cuarta esposa, Mar铆a Cristina de Borb贸n Dos Sicilias, le dio por fin una heredeara al trono, Isabel, y luego a煤n otra hija, Luisa Fernanda. Mar铆a Cristina, a la que se enfrent贸 con las armas su cu帽ado, Carlos Mar铆a Isidro, que pretend铆a el trono, no tuvo otra opci贸n como reina gobernadora que poyarse en el bando contrario, es decir, en los mandiles. O con tirios, o con trayanos, porque s贸lo hab铆a lo que hab铆a. Decret贸 una amnist铆a general en octubre de 1832, todav铆a en vida del rey, pero ya muy enfermo, lo que permiti贸 el retorno de los exiliados y, con ellos, la reanudaci贸n de las actividades mas贸nicas y su afici贸n a ocupar el poder. A pesar de ello, Mar铆a Cristina no restableci贸 la Constituci贸n de C谩diz ni hizo dejaci贸n de sus amplias facultades regias. S贸lo a raiz del mot铆n mas贸nico de los sargentos de La Granja (12-VIII-1836), manipulado desde la trastienda por el incombustible hermano 脕lvarez Mendiz谩bal, la reina perdi贸 alg煤n poder, seg煤n la Constituci贸n del 18 de junio de 1837, pero la de C谩diz de 1812, qued贸 definitivamente enterrada. En los siete a帽os de regencia de Mar铆a Cristina, se sucedieron numerosos niministerios, de cuyos primeros ministros pueden recordarsre, por su significaci贸n pol铆tica o personal, los siguientes: Mart铆nez de la Rosa, conde de Toreno, 脕lvarez Mendiz谩bal, Ist煤riz, Calatrava, Espartero, conde Ofilia, duque de Rivas, On铆s, P茅rez de Castro, Valent铆n Ferraz, Eusebio Bardaj铆, etc., todo masones, menos, tal vez, Ofilia y P茅rez de Castro. La rueda de la fortuna dur贸 hasta que otro mas贸n, Espartero, sac贸 el sable el 4 de septiembre de 1840 y puso en fuga a Mar铆a Cristina y a su numerosa prole habida del matrimonio morgan谩tico con el mozo de Taranc贸n, Agust铆n Mu帽oz. Pero lo que vino despu茅s todav铆a fue m谩s calamitoso, con la venerable fraternidad siempre en primera l铆nea de fuego.

Vicente Alejandro Guillam贸n

Espa帽a descarrila con los masones al mando (I)

Comentarios de los lectores
Enviado por Cristina Falkenberg el 28 Julio 2008 - 8:41pm.

隆隆Apasionante!!

Enviado por Atilano el 22 Julio 2008 - 4:31pm.

Impurificaciones. Y Ofalia.

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