Tal vez sea por la boda el próximo día 29 del segundo en la línea de sucesión a la Corona de Inglaterra, el Príncipe Guillermo con su novia de toda la vida Kate Middleton... el caso es que se repone estos días sobre la mesa de debate en el Reino Unido uno que viene aleteando hace ya algún tiempo y que afecta de lleno a la vigencia de la que se da en llamar Act of Settlement o Ley de Instauración de 1701. Una ley que fue aprobada en una especialísima circunstancia de la Corona inglesa y que buscaba solucionar una comprometida sucesión al trono sometida a mil dificultades.
Acontecía que el Bill of Rights de 1689 que ponía fin a la llamada Revolución Gloriosa, concluía que la huída del católico Jacobo II de Inglaterra a Francia debía considerarse como un acto de abdicación, y decretaba que, en situación tal, heredaba el trono, en detrimento de quien tenía los mejores derechos, su hijo Jacobo criado en Francia e hijo de la católica María de Módena, su también hija pero de su primer matrimonio con Ana Hyde, María, educada en el protestantismo y casada con el también protestante Guillermo de Orange. Establecía el mismo Acta que a la muerte de los reyes, los cuales reinarían conjuntamente como María II y Guillermo III, heredarían el trono, por este orden, o los descendientes de María, o los de su hermana Ana, que le sucedió en el trono, o los que pudiera haber en un segundo matrimonio Guillermo de Orange.
El caso es que de los tres, sólo Ana suscitó descendencia, y escasa: un niño que vino a morir a sus tempranos once años de edad, por lo que en 1700 se reabre el debate para la provisión de un heredero a la Corona inglesa. Una sucesión que venía agravada por las pretensiones que sobre el trono tenía el depuesto Jacobo II, vivo aún durante un año, y sus descendientes, uno de los cuales, el Jacobo del que hablábamos arriba, hasta llegó a ser reconocido como Rey de Inglaterra por el francés Luis XIV.
Ante la complejidad de la situación, el Parlamento vota en 1701 el que se da en llamar Act of Settlement, cuya principal pretensión no era otra que la que ya tuvo el Bill of Rights de 1689: garantizar que la corona fuera a parar a un protestante(1), cosa que se consiguió nombrando rey al Príncipe Elector de Hannover, casado con Sofía de Hannover, nieta de jacobo I de Inglaterra, el cual reinará como Jorge I, y ello aún a pesar de su escaso conocimiento de la vida insular: por no conocer, no conocía ni el idioma.
Volviendo al debate que se abre hoy en el Reino Unido, dos son las disposiciones del Act of Settlement que suscitan el mayor disenso. Por un lado, la preminencia que establece del varón sobre la hembra a la sucesión de la corona. Por otro, la que da título a este artículo, a saber la imposibilidad de que el titular de la Corona británica pueda ser católico él mismo o estar casado con una católica, caso que, por cierto, podría ser el de Carlos de Inglaterra.
“Artículo II. Las personas que pudieran ser herederos [de la Corona] por virtud de este acta que se hallen en comunión con la Iglesia de Roma, son incapacitadas para ello por la presente Acta para jurar dicha coronación”.
Incapacidad que se hace extensiva no sólo a quien no sea protestante, sino también a quien pueda casar con un católico, al afectar a todo aquél “que esté o pueda estar en el futuro reconciliado o en comunión con la Sede o Iglesia de Roma, o profese la religión papista, o pueda casar con un papista”.
Una discriminación que, como se ve, afecta sólo a católicos, y que, en principio, no impediría a un heredero a la corona inglesa casarse, por ejemplo, con un judío/a o un musulmán/a.
Por cuanto tiene que ver con esta segunda discriminación, la que interesa a nuestro análisis, la cuestión es problemática. De hecho, el actual Primer Ministro británico David Cameron ya ha advertido de que los cambios en las leyes de sucesión británica “podrían llevar años”. Entre otras cosas, porque, como es conocido, el soberano inglés no lo es sólo de los restantes componentes de la Unión (Escocia, Gales e Irlanda del Norte), sino también de una serie de países de la Commonwealth procedentes del antiguo Imperio Británico, como Australia, Canadá o Nueva Zelanda. Y también porque el soberano inglés, como no es menos conocido, está llamado a ser, además, cabeza de la Iglesia de Inglaterra, separada de Roma, una posición cuya titularidad por parte de un católico plantearía, qué duda cabe, más de un quebradero de cabeza.
No obstante todo ello, hay a quien la cuestión le urge. Así, el actual Ministro Principal de Escocia, Alex Salmond, ha urgido al Gobierno británico en estos términos:
“He escrito recientemente al Primer Ministro demandando la abolición de toda discriminación contenida en el Act of Settlement, incluída su flagrante discriminación hacia los católicos, completamente inaceptable en una sociedad moderna”.
Se da la circunstancia de que la cuestión ha tenido más de una consecuencia en la propia Familia Real inglesa. Así, si por un lado tenemos el caso de Lord Nicholas Windsor, el hijo menor de los Duques de Kent, convertido en 2001 al catolicismo, en sentido contrario tenemos el no menos llamativo de la canadiense Autumn Kelly, casada con Peter Phillips, hijo de la Princesa Ana de Inglaterra y undécimo en la línea de sucesión al trono, la cual se convirtió del catolicismo al anglicanismo para no perjudicar los hipotéticos derechos de su marido a un trono que ocupa actualmente, y no da señales de querer abandonar a pesar de los 59 años sentado en él, la Reina Isabel II de Inglaterra.
(1)No deja de llamar la atención la terminología utilizada en el Act of Settlement, “protestante”, “papista”, en lugar de otros términos como “reformado” o “católico”, siendo así que ambos términos, no sólo “papista”, lo que sería más entendible, sino también “protestante”, son términos nacidos en su día con claras intención y connotaciones peyorativas.
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¡Soberanía real Ya!.
Claro que para ello, habría que tomarse en serio las fórmulas del ritual de coronación real, que hacen del monarca una persona sagrada y eclesiástica, cuyo poder proviene directamente de Dios, y no del pueblo o del Parlamento, para defensa de la verdadera Libertad de su pueblo. Esa era la concepción de los Stuart y los jacobitas, y por eso se les excluyó. Los británicos, tan peculiares ellos, podrían darnos la sorpresa de volver los primeros a ella, después de haber sido los primeros en abandonarla.
Cosas más curiosas se han visto.
Los reyes españoles de la era moderna fueron auténticos patronos de la Iglesia en sus reinos, por concesión de la Santa Sede. Y otros reyes eran protectores de las minorías religiosas sobre las que reinaban. Un futuro rey podría ser a la vez defensor de la Fe, cabeza y protector de la Iglesia, por concesión de la Santa Sede. Permitiría retirar el Act, sin desestablecer la Iglesia de Inglaterra. Que por cierto, sigue pretendiendo la reunión ´´en cuerpo´´ con la Iglesia de Roma.
Carmela.
Se refiere a Alfonso VII. Aunque en realidad lo de ´´Emperador de las tres religiones´´ no era más que un título hueco y oficioso sin ningún significado real.
UNA ACLARACIÓN PARA HYPATÍA.
El rey al que se refiere, será muy probablemente Carlos I, el Emperador.
Este rey más que medieval, pertenece al renacimiento, y no era emperador de religiones, sino de territorios y políticas.
Tampoco dirigió su propia religión, la católica, porque asumió que esa función le correspondía al Papa. Quizá sí se consideró asimismo garante de ella, pero no cabeza visible. Pero aún menos aspiró a dirigir las religiones judías y musulmanas. Lejos de eso, trató de hacerles frente, en una época en la que la religión sí estaba conectada con la política.
Catolico hoy dia no significa nada.
Bueno, dado que la Iglesia Catolica acepta en su seno a gente como Tony Blair (un millon de abortos a sus espaldas), cualquier tipo de desecho humano puede llegar a ser monarca de las islas. Ya veo al obispo Setien entronizado...
Sin embargo, Juan Carlos pudo ser nombrado rey de los españoles al ser él también español, aún considerando que no le asisitían los mismos derechos dinásticos que gozaba su padre (aunque sí algunos, más o menos discutibles). Pero ambos (padre e hijo) estaban en disposición de asumir esa responsabilidad (con mayor o menor justicia), es decir, reinar sobre los españoles, dada la nacionalidad de los dos, coincidente con la de sus súbditos.
Consecuentemente, y en el caso del liderazgo de una religión, para encabezar una corriente religiosa, como mínimo habrá que coincidir con su credo.
Esta premisa me hace pensar que jacobo II no pudo encabezar la iglesia de Inglaterra (incluso posiblemente arrasó con esa opción en la Gran Bretaña), al igual que un obispo no podría serlo de otra religión que no sea la católica, ni un budista puede llamar a la oración musulmana como lo hace un iman.
A Nahno.
Yo, querido amigo, el acto de renuncia expresa a constituir la cabeza de la Iglesia de Inglaterra por parte de Jacobo II no lo conozco, no digo que no exista, pero no lo conozco. De todas maneras las cosas no son tan fáciles ni en política ni en la Historia. No tenemos que irnos muy lejos, en España hemos asistido a la coronación de un rey, D. Juan Carlos, mientras el titular de los derechos dinásticos era su padre, que no renunció a ellos hasta el 15 de mayo del 1977.
RESPONDIENDO A LUIS.
Mucho me temo que Jacobo II, como católio, renunció a ser cabeza de la iglesia de Inglaterra, ya que de no haberlo hecho, hubiera contravenido la estructura orgánica de la Iglesia Católica, cuya máxima autoridad espiritual es el Papa.
Quizá quiso someter a los protestantes a la autoridad del Papa y el intento le costó caro.
De reinar hoy un rey católico en Reino Unido, no creo que éste pudiera ser el máximo representante de los anglicanos, ya que aquel no profesaría la ciada religión. Es como si consideramos la posibilidad de que el Papa asumiera la máxima representación en el marco de la religión musulmana, algo que se me antoja imposible.
Interesante pregunta que trataré de responder. Jacobo II, nacido protestante, se convirtió al catolicismo en algún momento entre 1668 y 1669, si bien no hizo pública su conversión hasta 1676. Asciende al trono en 1685 sucediendo a su hermano Carlos II. Su reinado apenas duró tres años, pues su huída a Francia el 23 de diciembre de 1688 con motivo de la que se conoce como Revolución Gloriosa es considerada como una abdicación por el Parlamento que aprueba el Bill of Rights por el que entroniza reina a su hija María. En sus tres años de convulso reinado, Jacobo se rodeó de católicos, promulgó una Declaración de indulgencia o de libertad de conciencia, recibió al Nuncio papal Ferdinando D´Adda, e incluso detuvo a siete arzobispos anglicanos entre los cuales el principal de Inglaterra, el de Canterbury. Pero evidentemente, la resistencia protestante fue grande y durante su corto reinado no consiguió la completa ´´catolización´´ de la Iglesia de Inglaterra.
La cuestión ante un hipotético monarca católico en el R.U. al frente de la Iglesia Anglicana es: ¿se trataría de un rey católico al frente de la Iglesia Anglicana, o haría una renuncia, expresa o tácita, de su condición de cabeza de la Iglesia de Inglaterra? Y en tal caso, ¿en quien abdicaría tal condición? Política ficción, qué duda cabe, pero no deja de resultar interesante.
Les crecen las orejas.
Imponen la religión a sus súbditos y son los más demócratas del mundo; tienen una colonia en España y hay españoles que les limpìan los zapatos con adoración
ME SURGE UNA DUDA DE ESTE ARTÍCULO. SOLICITO RESPUESTA DEL AUTOR.
En la época del católico Jacobo II ¿Cómo solucionaron el problema de que el soberano inglés fuera cabeza de la Iglesia de Inglaterra?
De formación jurídico-económica, profesionalmente hablando Luis Antequera ha trabajado tanto en el mundo de la banca como en el de la enseñanza. Las tres pasiones a las que dedica su tiempo son la literatura, la historia de las religiones y la actualidad socio-política. Ha publicado tres libros, “Jesús en el Corán”, “El cristianismo desvelado” y “Derecho a nacer”. Ha colaborado en diversos programas de radio y televisión. Actualmente es director del programa de radio “Iglesia perseguida”, quincenalmente los sábados a las 15:00 hs., y colaborador del programa “Diálogos con la Ciencia”, los viernes a las 00:00 hs., emitidos ambos en Radio María. En cuerpo y alma ofrece cada día su punto de vista sobre el mundo convulso que vivimos. Luis Antequera, encuerpoyalma@movistar.es, es autor, editor y responsable del Blog En cuerpo y alma, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com